Cristo Jesús será su ideal.

Recordando la amonestación de Cristo: “El que quiera ser el mayor entre vosotros, sea el servidor de todos”, se esforzará cada día por servir a su prójimo con amor, modestia y humildad, en cualquier capacidad que se le ofrezca. .

Teniendo una fe firme en la sabiduría y la bondad de Dios, trabajará con la tendencia de la evolución esforzándose por hablar, actuar y ver sólo lo bueno en sus relaciones diarias con los demás.

Siendo la verdad, la honestidad y la justicia cualidades fundamentales de la Divinidad interior, se esforzará por expresarlas en todos sus pensamientos, palabras y acciones.

Sabiendo que sus condiciones presentes son el resultado de acciones pasadas, y que puede determinar condiciones futuras por acciones presentes, no perderá el tiempo en envidiar a los demás, sino que se dedicará a ejercer su prerrogativa divina del libre albedrío, sembrando buenas semillas para el mañana. .

Al darse cuenta de que el silencio es una de las mayores ayudas para el crecimiento del alma, siempre buscará entornos de paz, equilibrio y tranquilidad.

Siendo la autosuficiencia una virtud cardinal del aspirante espiritual, se esforzará por practicar esta virtud tanto en pensamiento como en acción.

Sabiendo que el Interior es el único tribunal digno de la verdad, se esforzará por establecer este tribunal y remitirle todos los asuntos para su jurisdicción final.

Cada día dedicará un cierto tiempo a la meditación y la oración, esforzándose por elevarse sobre las alas del amor y la aspiración al mismo trono del Padre.

Sabiendo que el fracaso consiste únicamente en dejar de intentarlo, él, frente a todos los obstáculos, continuará luchando paciente y persistentemente por los elevados ideales enseñados por Cristo.

PRECEPTOS PARA EL ESTUDIANTE ROSACRUZ
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CENTRO ROSACRUZ MAX HEINDEL
BOGOTA COLOMBIA

Filial de

THE ROSICRUCCIAN FELLOWSHIP

Oceanside,California

CRISTO JESUS
Nuestro Divino Ideal

PLEGARIA ROSACRUZ

«Acrecienta mi amor por Ti, oh Dios!,
para que Te pueda servir mejor cada día.
Haz que las palabras de mis labios
y las meditaciones de mi corazón
sean gratas a Tus ojos,
oh Señor, mi fuerza y mi Redentor!»